Nunca, nunca, nunca abandones tu instrumento

Esta semana he tenido el privilegio de iniciar un estudio sobre alabanza y adoración con el Pastor Edgar, de la iglesia El Renuevo.

El Pastor Edgar tiene más de 20 años sirviendo como adorador y ministro de alabanza y nos contó la siguiente historia:

El día que fui ordenado, después de haber sido capacitado para servir en el ministerio de alabanza; el profeta que dio la palabra y enseñanza ese día en el culto, se paró y delante de más de mil personas, me dijo:

- “Nunca abandones tu instrumento”

Una persona, naturalmente, ¿en qué piensa si le hacen esa pregunta?

Si eres guitarrista, piensas en tu guitarra. Un baterista piensa en sus baquetas, platillos o tarola y un cantante, puede pensar en su voz.

Ese día yo me encontraba tocando el bongó, así que para graficar esa profecía, yo agarré firmemente mi bongó con mis 2 manos y lo acerque a mi pecho.

El profeta siguió compartiendo con la congregación, en una atmósfera muy cálida, marcada por la presencia de Dios.

Luego de un rato, regresa y por segunda vez, se para nuevamente delante y me dice:

- “Nunca abandones tu instrumento”

Ya entendí, ya entendí. Yo me encontraba “amarrado” a mi bongó.

Después de un momento y antes de terminar el servicio, el profeta regresa y con una voz fuerte, nuevamente me dice:

- “Nunca, nunca, nunca abandones tu instrumento: la unción que tú tienes para tocar”

Muchas veces, como músicos, nos enfocamos en lo natural, en lo que se ve, en lo que es temporal, lo que perece; cuando en realidad Dios nos ha llamado para hacer cosas que trascienden todo eso, y para ello se necesita unción.

Nosotros podemos tener un instrumento que se rompe, se pierde o se cuartea y lo podemos reemplazar o simplemente comprar otro; pero con la unción no podemos hacer eso.

La unción que Dios nos da al momento de llamarnos, por la cual hemos sido separados, para luego  ser preparados  y ser enviados; esa unción nunca, nunca, nunca debemos abandonarla.

Toda la unción que un músico de alabanza derrame en público es una extensión de lo que hace en privado; del tiempo que pase en intimidad con el Señor, de su obediencia, del tiempo que pueda dedicar a la oración, alabanza y adoración.

Juan 4:23 – 24, dice:

Pero se acerca la hora, y ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. Dios es espíritu, y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad

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