Primero la alabanza, después la bendición

El secreto para tener abundantes bendiciones en la vida es alabar a Dios. Por ello, te sugiero que tomes como principios claves con que guiar tu vida, los versículos siguientes: “Te alaben los pueblos, oh Dios; todos los pueblos te alabe. La tierra dará su fruto; nos bendecirá Dios, el Dios nuestro” (Salmo 67:5,6).

Cuando alabamos a Dios, ENTONCES él nos bendice proporcionándonos el fruto, la abundancia, las provisiones.

Si necesitas que Dios tome a su cargo las deficiencias de tu vida, comienza a alabarlo; ENTONCES experimentarás un incremento en el fruto. Dios lo ha prometido y él no puede mentir.

Dios nos bendecirá DESPUES de que lo alabemos. No sólo cuando todo marche bien, no sólo cuando estemos completamente saludables y sanos, no sólo cuando hayamos podido pagar todas nuestras deudas. El mejor momento de alabar al Señor  es cuando estemos atravesando la adversidad. Entonces Dios nos bendecirá.

Hay una leyenda que cuenta que dos ángeles bajan del cielo cada mañana y se pasan el día recorriendo la tierra. Unos es el “Ángel de las peticiones”; el otro el “Ángel de la acción de gracias”. Cada uno tiene una cesta. La del “Ángel de las peticiones” se llena en seguida hasta rebosar, pues las personas echan en ella sus peticiones a manos llenas. Sin embargo, al final de la jornada el “Ángel de la acción de gracias” sólo tiene dos o tres contribuciones de gratitud en su cesta. …mencionar las cadenas de oración (cuando le agradecemos)

A menudo cuando oramos el enemigo hace que estemos “conscientes de nuestra pecaminosidad” poniéndonos una intensa sensación de nuestra propia indignidad. Esto hace que disminuya grandemente la eficacia de nuestras oraciones.

Por ello se nos ordena que cuando nos acerquemos a Dios, antes de que hagamos ninguna otra cosa, “Entremos por sus puertas con acción de gracias; por sus atrios con alabanza; (alabémosle, bendigamos) su Santo Nombre. Porque Jehová es bueno” (Salmo 100:4-5).

Pon en práctica el poder de la alabanza, si lo haces recibirás un poder que elevará tu nivel espiritual, te liberará de toda la opresión satánica y te dará la victoria en todas las circunstancias. “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: Regocijaos” (Filipenses 4:4)…Cuando las personas que vienen al culto llegan con un semblante sombrío, serio, preocupado y con desagrado, (haz que digan lenta y sinceramente ¡Gloria a Dios! …Veinte veces), si cuando terminen no se esboza en sus rostros una sonrisa, probablemente jamás sonreirán por nada…

Si tienes familiares que aún no han aceptado a Cristo, abrázate a la promesa de Hechos 16:31 “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”. Comienza a alabar a Dios por la salvación de tus seres queridos, y no pares hasta ver la realidad de esta promesa.

Si estás oprimido por el temor y la duda; comienza a alabar a Dios audiblemente y declara la verdad liberadora de 2 Timoteo 1:7:

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio

Si te encuentras batallando contra un vicio como el del cigarrillo o el de las bebidas alcohólicas, por ejemplo, comienza a alabar al señor por tu liberación aún antes de que fuera rota la cadena del vicio, y persevera en esa actitud y veras un maravilloso milagro de liberación en tu vida, porque cuando se pone en práctica el poder de la alabanza, se manifiesta un poder que rompe todas las cadenas y trae bendiciones en abundancia.

Recuerden hermanos: Primero la alabanza; después la bendición.

Continuará…

Ps. Edgar Díaz

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